Tipos de anorexia nerviosa: diferencias, síntomas y tratamiento

Tipos de anorexia nerviosa y sus diferencias

11/06/2026

Los tipos de anorexia nerviosa pueden compartir síntomas y mecanismos psicológicos, pero se diferencian en la manera en que se manifiestan determinadas conductas alimentarias. Conocer estas diferencias ayuda a comprender mejor el trastorno, detectar señales de alarma y orientar el tratamiento.

La anorexia nerviosa es un trastorno de la conducta alimentaria complejo que afecta a la alimentación, la percepción corporal, la salud física, el bienestar emocional y las relaciones. Su gravedad no puede valorarse únicamente a través del peso, ya que también existen presentaciones como la anorexia nerviosa atípica, en las que puede haber una pérdida importante de peso y complicaciones médicas sin que la persona esté por debajo del rango considerado habitual.

¿Qué es la anorexia nerviosa?

La anorexia nerviosa es un trastorno de la conducta alimentaria caracterizado por una restricción persistente de la ingesta, un miedo intenso a ganar peso y una alteración significativa en la forma de percibir o valorar el cuerpo.

Según los criterios diagnósticos habituales, sus principales características son:

  • Restricción de la ingesta energética en relación con las necesidades del organismo.
  • Peso corporal significativamente bajo en relación con la edad, el sexo, el desarrollo y la salud física.
  • Miedo intenso a ganar peso o comportamientos persistentes que interfieren en su recuperación.
  • Alteración en la percepción del peso o de la constitución corporal.
  • Influencia excesiva del peso y la figura en la autoestima.
  • Dificultad para reconocer la gravedad del estado físico.

No se trata simplemente de “comer poco” o de querer adelgazar. La restricción, el control y la preocupación corporal suelen adquirir una función psicológica relacionada con la seguridad, la autoestima, la regulación emocional o la sensación de control.

¿Qué tipos de anorexia nerviosa existen?

Dentro de la anorexia nerviosa se diferencian dos subtipos principales según las conductas que hayan aparecido durante los últimos meses.

Anorexia nerviosa de tipo restrictivo

En el tipo restrictivo no aparecen episodios recurrentes de atracones ni conductas de purga.

La pérdida de peso se produce principalmente mediante:

  • Restricción de alimentos.
  • Dietas cada vez más rígidas.
  • Ayuno.
  • Eliminación progresiva de grupos alimentarios.
  • Ejercicio físico excesivo o compulsivo.

La persona puede desarrollar numerosas reglas sobre qué, cuánto, cuándo y cómo puede comer. Estas normas suelen hacerse cada vez más rígidas y ocupar una parte importante de su vida cotidiana.

Anorexia nerviosa con atracones o purgas

En este subtipo aparecen episodios recurrentes de atracones, conductas de purga o ambos.

Las purgas pueden incluir:

  • Vómitos autoinducidos.
  • Uso indebido de laxantes.
  • Uso de diuréticos.
  • Uso de enemas.
  • Otras conductas destinadas a compensar la ingesta.

Algunas personas pueden realizar conductas de purga incluso después de ingerir cantidades pequeñas de comida, debido al intenso miedo a engordar o a la sensación de haber perdido el control.

El intercambio entre ambos subtipos puede ocurrir a lo largo de la evolución del trastorno. Esto significa que una persona puede presentar inicialmente un patrón restrictivo y, en otro momento, desarrollar atracones o conductas de purga.

Características habituales de la anorexia nerviosa

Aunque cada persona vive el trastorno de manera diferente, pueden aparecer algunas características frecuentes:

  • Miedo intenso a engordar que no desaparece aunque se pierda peso.
  • Distorsión o insatisfacción grave con la imagen corporal.
  • Autoestima muy influida por el peso y la figura.
  • Necesidad de pesarse con frecuencia.
  • Medición repetida de partes del cuerpo.
  • Comparación constante con otras personas.
  • Revisión frecuente del cuerpo en espejos o fotografías.
  • Evitación de espejos, fotos o determinadas prendas.
  • Vivencia de la pérdida de peso como un logro.
  • Negación o minimización de la gravedad del problema.
  • Ocultación de la restricción, del ejercicio o de otras conductas.

La falta de conciencia sobre la enfermedad no debe interpretarse como falta de interés por recuperarse. En muchos casos forma parte del propio trastorno y dificulta que la persona pueda reconocer el riesgo.

Para ampliar esta información, puedes consultar nuestro artículo sobre los síntomas de la anorexia juvenil y las señales tempranas que no siempre se detectan. (Añadir aquí el enlace interno).

Signos físicos y complicaciones médicas

La restricción alimentaria mantenida genera un estado de baja disponibilidad energética. La persona no tiene que dejar de comer por completo para que aparezcan complicaciones: basta con que ingiera durante un tiempo menos energía y nutrientes de los que su organismo necesita.

Signos físicos

Algunas señales físicas que pueden aparecer son:

  • Alteraciones menstruales o amenorrea.
  • Estreñimiento.
  • Dolor o distensión abdominal.
  • Intolerancia al frío.
  • Cansancio, debilidad o letargia.
  • Tensión arterial baja.
  • Temperatura corporal baja.
  • Bradicardia o disminución de la frecuencia cardiaca.
  • Mareos o desmayos.
  • Lanugo, un vello corporal fino y suave.
  • Edema periférico.
  • Sequedad de la piel.
  • Coloración amarillenta de la piel.
  • Caída del cabello.
  • Dificultad para concentrarse.

Complicaciones médicas

La desnutrición puede afectar a prácticamente todos los órganos y sistemas del cuerpo. Entre las posibles complicaciones se encuentran:

  • Atrofia y deterioro de órganos y tejidos.
  • Alteraciones hormonales.
  • Hipogonadismo.
  • Hipoglucemias.
  • Elevación del colesterol.
  • Alteraciones digestivas y hepáticas.
  • Problemas renales.
  • Disminución de la función pulmonar.
  • Anemia y leucopenia.
  • Déficits de vitaminas y minerales.
  • Pérdida de densidad mineral ósea.
  • Deterioro cognitivo y neuropsicológico.
  • Problemas cardiacos.
  • Alteraciones de líquidos y electrolitos.

La presencia de desmayos, dolor torácico, alteraciones cardiacas, confusión, debilidad extrema, vómitos persistentes o signos de deshidratación requiere una valoración médica urgente.

¿Qué es la anorexia nerviosa atípica?

La anorexia nerviosa atípica se incluye dentro de los trastornos de la conducta alimentaria especificados.

La persona presenta las características psicológicas y conductuales de la anorexia nerviosa, pero, a pesar de haber experimentado una pérdida importante de peso, su peso se mantiene dentro o por encima del rango considerado normal.

Esto puede hacer que el problema pase desapercibido o se minimice. La persona puede pensar que “no está suficientemente delgada” o que “no está lo bastante enferma” para pedir ayuda.

Sin embargo, la ausencia de bajo peso no significa ausencia de desnutrición, de sufrimiento psicológico ni de riesgo médico.

Diferencias y similitudes entre anorexia nerviosa y anorexia atípica

Actualmente existen menos investigaciones sobre anorexia atípica que sobre anorexia nerviosa clásica, pero la evidencia disponible indica que pueden compartir una gravedad clínica importante.

Similitudes

Ambas pueden presentar:

  • Restricción alimentaria intensa.
  • Miedo a ganar peso.
  • Alteración de la imagen corporal.
  • Preocupación excesiva por el peso y la comida.
  • Ejercicio compulsivo.
  • Uso de laxantes u otras conductas compensatorias.
  • Atracones.
  • Malestar emocional intenso.
  • Complicaciones médicas derivadas de la pérdida de peso y la desnutrición.

Diferencias

La diferencia diagnóstica principal es que en la anorexia nerviosa atípica el peso no se encuentra por debajo del rango esperado.

Aun así, la gravedad no depende exclusivamente del peso corporal. La velocidad de pérdida de peso, el tiempo de restricción, la desnutrición, las alteraciones médicas y el sufrimiento psicológico son elementos fundamentales para valorar el riesgo.

Algunas personas con anorexia atípica necesitan hospitalización debido a complicaciones físicas relacionadas con la pérdida rápida de peso o la desnutrición. Por eso, utilizar únicamente el aspecto corporal o el índice de masa corporal como criterio de gravedad puede retrasar la detección y el tratamiento.

¿Por qué puede desaparecer la menstruación?

En cualquier tipo de anorexia nerviosa, el organismo puede entrar en un estado de baja disponibilidad energética. Esto significa que no dispone de suficiente energía para mantener adecuadamente todas sus funciones.

Ante esta situación, el cuerpo prioriza los procesos esenciales para la supervivencia y reduce la actividad de otros sistemas, entre ellos el sistema reproductivo.

La grasa corporal participa en el funcionamiento hormonal. Cuando existe una reducción importante de la ingesta, del peso o de la masa grasa, pueden disminuir las hormonas que regulan la función de los ovarios y el ciclo menstrual.

Esto puede provocar amenorrea, es decir, ausencia de menstruación.

También influyen otros factores:

  • Estrés psicológico intenso.
  • Ejercicio físico excesivo.
  • Baja masa grasa.
  • Pérdida rápida de peso.
  • Déficit energético prolongado.
  • Alteraciones hormonales.

No todas las mujeres con anorexia dejan de menstruar. Existe una importante variabilidad individual y, además, el uso de anticonceptivos hormonales puede ocultar cambios en el ciclo.

La disminución de las hormonas sexuales también afecta a la salud ósea. Puede reducir la densidad mineral de los huesos y aumentar el riesgo de osteopenia, osteoporosis y fracturas.

En adolescentes es especialmente relevante, porque la enfermedad puede interferir en una etapa fundamental para la formación de masa ósea. Parte de esta pérdida puede mantenerse incluso después de recuperar peso.

Por ello, la rehabilitación nutricional y la recuperación de una situación física adecuada son fundamentales para proteger la salud hormonal y ósea.

Problemas psicológicos asociados

La anorexia nerviosa puede aparecer junto con otros trastornos o dificultades psicológicas.

Entre los más frecuentes se encuentran:

  • Trastornos de ansiedad.
  • Trastornos depresivos.
  • Trastorno bipolar.
  • Trastorno obsesivo-compulsivo.
  • Trastorno por estrés postraumático.
  • Consumo problemático de sustancias.
  • Autolesiones.
  • Ideación suicida.
  • Dificultades de regulación emocional.

Los rasgos obsesivos y la rigidez suelen aparecer con mayor frecuencia en el tipo restrictivo, mientras que el consumo de sustancias y la impulsividad pueden estar más presentes en el subtipo con atracones o purgas.

La presencia de otros problemas psicológicos puede influir en la evolución y hace necesario adaptar el tratamiento a las necesidades concretas de cada persona.

Tratamiento de la anorexia nerviosa

El tratamiento debe ser multidisciplinar e incluir, según las necesidades de la persona:

  • Psicoterapia.
  • Valoración y seguimiento médico.
  • Abordaje nutricional especializado.
  • Intervención familiar.
  • Tratamiento psiquiátrico cuando esté indicado.
  • Coordinación entre profesionales.

Los objetivos iniciales incluyen recuperar una situación nutricional segura, tratar las complicaciones médicas, reducir las conductas alimentarias de riesgo y mejorar la conciencia del problema.

Posteriormente, el tratamiento también debe abordar:

  • La relación con el cuerpo.
  • El miedo a engordar.
  • La rigidez y el perfeccionismo.
  • La regulación emocional.
  • La autoestima.
  • Las relaciones interpersonales.
  • La identidad más allá del peso y el control.

El síndrome de realimentación

En personas con desnutrición grave, la alimentación debe recuperarse bajo supervisión médica debido al riesgo de síndrome de realimentación.

El síndrome de realimentación es una alteración metabólica potencialmente grave que puede aparecer cuando se aumenta la alimentación de forma inadecuada en una persona severamente desnutrida.

Puede producir:

  • Descenso del fósforo.
  • Alteraciones del potasio y el magnesio.
  • Retención de líquidos.
  • Déficits vitamínicos.
  • Alteraciones cardiacas, respiratorias o neurológicas.

Por eso, en situaciones de desnutrición importante no es adecuado intentar normalizar la alimentación sin una valoración profesional.

La importancia de la familia en la recuperación

La familia no es la causa de la anorexia nerviosa. Sin embargo, puede convertirse en un recurso fundamental para la recuperación.

Las dinámicas familiares, la comunicación y los comentarios sobre el cuerpo o la comida forman parte del contexto que debe explorarse, no para buscar culpables, sino para comprender cómo ayudar mejor.

El tratamiento basado en la familia reconoce que madres, padres y otros cuidadores poseen recursos que pueden fortalecerse para apoyar a la persona.

Especialmente al inicio del tratamiento, la familia puede necesitar asumir un papel activo en:

  • Organizar y acompañar las comidas.
  • Reducir las conductas de evitación.
  • Sostener el malestar sin entrar en discusiones interminables.
  • Detectar señales físicas o emocionales de riesgo.
  • Evitar comentarios sobre peso, apariencia o calorías.
  • Mantener los límites y las indicaciones del equipo terapéutico.
  • Favorecer un ambiente seguro y predecible.

Este papel debe modificarse progresivamente conforme la persona mejora, para que pueda recuperar autonomía, individuación e independencia de forma adecuada a su edad y desarrollo.

Todos los miembros de la familia son importantes en este proceso. En Vínculo trabajamos con el contexto de la persona y consideramos fundamental implicar y apoyar a la familia, especialmente cuando se trata de niños o adolescentes.

Si tú o alguien cercano presenta restricción alimentaria, miedo intenso a engordar, pérdida importante de peso o una preocupación creciente por el cuerpo y la comida, pedir ayuda profesional cuanto antes puede marcar una diferencia importante. Ponte en contacto con nuestro equipo. 

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